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30.5.11

Pinocho

Después de una semana "seca" de publicaciones...

¡¡¡Chachachán-chachán!!! 

Les presentamos los títeres de dedo de Pinocho, el cuento escrito por el italiano 
Carlo Collodi en los mil ochocientostantos.
¡Uno de nuestros favoritos! 

¿Qué les parecen ?


Con Geppetto...


Con el hada que lo convirtió en un niño de verdad...


Ahhhhhhh... Geppetto... 


¡Ah! Pueden descargar el cuento de Pinocho (en versión resumida... en plan "antes de dormir") aquí.

"Las mentiras, hijo mío, se conocen en seguida, porque las hay de dos clases: las mentiras que tienen las piernas cortas, y las que tienen la nariz larga. Las tuyas, por lo visto, son de las que tienen la nariz larga." Las aventuras de Pinocho, Carlo Collodi



19.5.11

Ricitos de Oro y los tres osos...

Siguiendo con la serie de cuentos infantiles... Aquí les presentamos a los títeres de dedo de Ricitos de oro y los tres osos. (¡Uf! La Ricitos pasó por varios diseños y al final nos quedamos con el que se ve en las fotos. A ver qué les parece.)


Una tarde, se fue Ricitos de Oro al bosque y se puso a recoger flores. Cerca de allí, había una cabaña muy linda, y como Ricitos de Oro era una niña muy curiosa, se acerco paso a paso hasta la puerta de la casita. Y empujó...





...Estando dormida Ricitos de Oro, llegaron los dueños de la casita, que era una familia de Osos, y venían de dar su diario paseo por el bosque mientras se enfriaba la leche...


...Uno de los Osos era muy grande, y usaba corbata, porque era el padre. Otro, era mediano y usaba un flor para dornar su cabeza, porque era la madre. El otro era el hijo, un Osito lindo y pequeñito...




Pueden descargar el cuento completo y en formato PDF aquí.

¡Que lo disfruten!

11.5.11

Respondiendo a un encargo...

Hace unas semanas nos encargaron unos títeres de dedo con la figura de Juan Pablo II. Nos pusimos manos a la obra y el resultado fue este:










¡Nos encantó!

¿Y a ustedes?

"Juan Pablo II, te quiere todo el mundo." Eslogan que se gritaba durante sus visitas a Guatemala.

4.4.11

Caperucita roja (Nueva edición)

Esta es la nueva edición de la Caperucita Roja en títeres de dedo. Este tipo de títeres son ideales para entrener a los niños y favorecer su creatividad. El primer juego se lo llevó un amigo, para trabajar con sus estudiantes. ¿Se animan a tener el suyo?

Pueden encontar el cuento de la Caperucita al final de esta entrada. Ojo: El cuento que ofrecemos es la versión adaptada por Pupetos. Lo decimos porque... ¡Nos encanta el Lobo y lo queremos sano y salvo!


Pueden pedirlos escribiendo un correo a pupetosamano@gmail.com
En este momento solo atendemos pedidos en la ciudad de Guatemala. 

La Caperucita Roja

“¡Ahí va la pequeña Caperucita Roja!” Todos en el pueblo conocían a la niña por ese nombre, porque siempre llevaba puesta una capa con gorra roja cuando salía a pasear. Un día salió a casa de su abuelita, que vivía en el bosque, a llevarle una canastita llena de comida. 

Por el camino, Caperucita Roja se encontró con el lobo. Su mamá le había advertido que no hablara con extraños, pero ella no le hizo caso. El lobo le preguntó a dónde iba y ella le dijo: “Llevo esta canastita con comida para mi abuelita”. Luego se dio la vuelta y se fue.
El lobo tomó un atajo para llegar a la casa de la abuelita antes que Caperucita Roja. Al llegar, el lobo vio que no había nadie. Así que entró en la casa, se puso el camisón de la abuelita y se metió en la cama. Justo entonces alguien llamó a la puerta. “¡Adelante!” Dijo el lbo con su voz ronca, y Caperucita entró. 

“¿Qué le ocurrió a tu voz abuelita?” Preguntó Caperucita Roja. El lobo pensó rápidamente y dijo: “Estoy ronca porque me duele la garganta, querida”. “Pero abuelita, ¡qué orejas tan grandes tienes!” Comentó Caperucita conforme se acercaba. 

“¡Son para escucharte mejor!” Contestó el lobo. Caperucita Roja se acercó aún más y exclamó: “Abuelita, abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!”, “¡Son para verte mejor!” Respondió esta vez el lobo. 

Caperucita Roja se acercó aún más y trató de ver la cara del lobo. “Abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes!”. “¡Son para comerte mejor!” Gritó el Lobo. Caperucita chilló del susto y huyó hacia el bosque gritando en busca de ayuda: “¡Auxilio, auxilio, el lobo me quiere comer!”. El lobo la persiguió tratando de atacarla. Mientras Caperucita corría desesperada se encontró con alguien. ¡Era la abuelita! ¡Qué feliz estaba de verla!

La abuelita se enfrentó al lobo y lo ahuyentó. Luego llevó a Caperucita a casa para darle un rico trozo de pastel. 

Después del susto, Caperucita Roja prometió obedecer a su madre y no hablar con extraños.
Fin